Qué voy a contaros a todos los que ya lo habéis visitado (algunos afortunados más de una vez)... a los que aún no lo habéis hecho... ¡merece la pena!
Escogimos la época prenavideña: villancicos a toda hora, cabalgata navideña, encendido del árbol... un sueño.
Nos desplazamos en TGV y, que me perdonen mis vecinos, el AVE "le da cien vueltas"... eso sí, llegamos cómodamente a la puerta del parque, desde nuestra casa, en dos horitas y media.
El hotel, magnífico... la comida dentro del parque... con un niño con diabetes... no muy equilibrada, vaya.
Pero todo está impecable, lindo... aunque uno decida no subir a ninguna atracción, puede disfrutar con sólo mirar...
Experiencia inolvidable en familia... sólo una cosa me dejó entre admirada y un poco triste... y es que es una verdadera máquina de hacer dinero.





















