viernes, 7 de abril de 2017

Not so giant Dahlia

¡Por fin!!!! Ya tengo mi dalia de retorno a casa después de pasar por las manos del gran Ximo Navarro y su arte del acolchado. 
Con su bies colocado, ya luce colgadita en el taller de "Entretelas y Algodones" (la ampliación de mi casa, jeje).


Hacía tiempo que tenía las reglas de Marti Michell para hacer este quilt, pero esperaba a encontrar las telas "apropiadas" para llevarlo a cabo.

Así que hace más o menos un año (sí, un año... puedo ser cualquier cosa menos rápida... y alta) decidí que estas telas Tilda eran las idóneas (según como yo veía el proyecto en mi cabeza, claro).

Es un proyecto ideal para practicar la costura a máquina en curva.

Decidí darle, una vez más, protagonismo a las telas, tratando de seleccionar los motivos florales para resaltarlos.

Y después de varias semanas de corta y cose, llegó el verano... y allí quedo el centro de la dalia, "durmiendo la siesta" hasta el otoño, cuando concluí la confección del top y le cedí el testigo a Ximo para acolcharla.

Era el primer quilt que le enviaba a él. Me daba un poco de vergüenza que un número uno del acolchado a máquina viera mis trabajos y las imperfecciones de los mismos. (Pufffff)

Después de tres meses... ¡mi niña volvió a casa!

Qué puedo decir de la decisión que había tomado... pues que mereció la pena, desde luego.


¡Qué trabajo tan perfecto y limpio!

¿Qué os parece?

jueves, 23 de febrero de 2017

Labores sencillas

Después de dos meses de letargo voy a intentar "despertar" un poquito mi querido blog.
La rapidez de las redes sociales a la hora de difundir imágenes y texto, me han llevado (o me he dejado llevar) a espaciar las entradas en mi pequeño cuaderno de bitácora... mucho más de lo que me gustaría.


Aquí siento que puedo expresarme con más calma, tanto por escrito como gráficamente.
Me gusta reservar las imágenes tomadas con mi cámara (como diríamos en mi casa "la cámara-cámara") para este espacio, y utilizar las tomadas con el teléfono móvil para Facebook o Instagram.

Digamos que, al menos por mi parte, creo que el blog tiene "más calidad" que la información rápida que comparto en otros rincones de este espacio digital.
Después de todo este preámbulo (son una rollera... lo sé), hoy vengo a enseñaros una labor extremadamente sencilla, pero llena de amor.


Hacía mucho tiempo que quería confeccionar una especie de mantita de viaje para el hombre más importante de mi vida. El mejor ejemplo de vida que conozco. El hombre DIEZ: mi papá.


Quería que fuera algo sobrio, pero no demasiado oscuro... intemporal, no demasiado estacional (aunque me ha quedado bastante otoñal), ligero y, sobre todo, sencillo.
Así que me decidí por una mantita confeccionada con tiras de diferente anchura, y un conjunto de cuatro/cinco telas de mi selección personal de telas básicas y country.

Aproveché la tela más clara para hacer unos pequeños bordados en hilo rústico de lana, para darle un toque diferente.


Para la trasera, nada tan simple como forro polar y un sencillo, rústico y desigual pespunte (bueno, en realidad son bastillas), por todo el borde de la manta.


El resultado, como veis, un sencillo "plaid" para cubrirse en el sofá, en un viaje...

Si os gustan las telas y los hilos que he utilizado en la mantita, os invito a pasar por la web de "Entretelas y Algodones", y a que, si os apetece, hagáis vuestra propia selección de materiales para la realización de esta rápida labor.

Un abrazo.
Eva

sábado, 17 de diciembre de 2016

Un año más...

... se acerca (o ya está aquí para algunos) esa época mágica del año en la que me acuerdo de lo dejadito que tengo el blog!!!
Pobrecico mío! Con lo que yo lo quiero, y el poco tiempo que le dedico.

Pero hoy es el día. Venga! Ya que fuera de casa (un día más) llueve a mares, y dentro de casa los virus han regresado por Navidad, como "El Almendro", aprovecho para revelar alguna de las fotos que he tomado últimamente a alguna pequeña labor, de esas rapiditas, tiernas y resultonas que tanto me gusta hacer... o más bien, que son las únicas que me da tiempo a hacer.


Estoy enamorada de las antiguas colecciones de Tilda... lo sé, ando un poco "atascada", pero me parecen taaaaan bonitas, que forraría mi casa con ellas, y creo que aún me quedan proyectos pendientes con ellas.

En fin, que fue abrir el último libro de Francesca Ogliari, y tener claro que iba a hacer este centro de mesa tan "empolvado" y tan "Dresden" con "esas" telitas.


Además, aprovechando restos de telas de otra de esas anteriores colecciones y fibra para rellenar, hice un par de manzanicas Tildosas que me apetecía mucho que salieran también en las fotos.


 

Y para completar, un poco de bordado. Ese "antiestrés" antiguo pero tan de moda últimamente, y que me gusta desde siempre.

Tengo algunos patrones de Tamar Nahir-Yanai esperando a ser bordados desde hace tiempo (como la mayoría de proyectos que hago), pero fue ver sus últimos kits de bordado navideño y "morí de amor" por ellos, así que se saltaron algunos puestos en la lista de trabajos en cola.


Tamar cuida hasta el último detalle en la presentación y empaquetado de sus envíos.
Es un verdadero placer bordar cualquiera de sus trabajos.


El primero que hice es este lindo bosque navideño. Pronto, espero, terminar mi "Christmas Girl" (sobre todo si no mejora el tiempo), con el que también estoy disfrutando mucho y que  trataré de compartir con vosotros dentro poco.


¡Hasta pronto!

jueves, 1 de septiembre de 2016

Love without reason

Me encanta bordar (otra cosa es que lo haga bien).
Me relaja, me hace feliz, me pone de buen humor... es una actividad creativa, manual, barata, sencilla... si le tengo que poner un "pero" es que a menudo ando escasa del tiempo que me gustaría dedicarle.


Desde que vi el tutorial de Sedef (si navegáis por el blog, veréis que ya he tenido el placer de reproducir algunos de sus patrones) con esta frase tan inspiradora tuve claro que quería hacerlo... tan sólo me ha llevado algo más de tres años encontrar el momento (más vale tarde que nunca).

Y aquí tenéis el resultado.


Tenía muchas ganas de hacer un cojín con un estilo un tanto "shabby" para colocarlo en un lugar especial y acogedor y este bordado ha sido la excusa perfecta para hacerlo.

Lo he rematado con una delicada tira bordada para darle un toque más romántico.
Y en el centro, el bordado.


Poco a poco, mi nuevo (sí, nuevo!!!!) espacio de trabajo va haciéndose más "mío".


Y para ello no todo es bordar, cortar o acolchar.


También, de vez en cuando, toca "pringarse" (lo mío no es restaurar o pintar... lo mío es pringar, manchar,... marranear) como con este escritorio que ha hecho ya las veces de cambiador de mis hijos, mesa de estudio, dibujo... qué será lo próximo?



viernes, 10 de junio de 2016

L'art du fil


Éste es el nombre de la exposición que, desde finales de mayo de 2014 y hasta fin del año 2019, se puede visitar en el Ecomuseo Textil de Wesserling.

Se trata de una exposición dedicada a recorrer la historia y el modo de trabajo de la famosísima marca de hilaturas DMC, cuya fábrica, durante muchísimos años, se estableció en Mulhouse, en mi amadísima Alsacia.

Fue a principios de agosto de 2014 (sí, lo sé... han pasado casi dos años y lo publico ahora) cuando mi pequeña familia y yo, aprovechamos el viaje de regreso definitivo desde Estrasburgo a España para visitar la exposición (después de pasar unos agotadores días entre cajas de mudanza y pañuelos de papel (quienes han vivido una experiencia similar me entenderán)).


La exposición tiene lugar en la antigua factoría de tejidos de Wesserling, enclavada en un lugar idílico, y donde se pueden visitar otras exposiciones (de las cuales os hablaré otro día) muy interesantes.


En ella se pueden conocer los orígenes de los materiales con los cuales se fabrican los diferentes tipos de hilo, así como su proceso tradicional de fabricación.


La muestra hace también una presentación de sus productos y cómo ha evolucionado su presentación a lo largo del tiempo.



En ella se pueden contemplar auténticas obras de arte, como los "Cadre Noirs", los cuadros negros que muestran preciosos bordados realizados mediante diferentes técnicas en la escuela-taller de Thérèse de Dillmont, quien, en el siglo XIX, se comprometió mediante contrato con DMC, a no casarse para trabajar para DMC... parece que sí lo hizo, aunque en secreto.

Se conservan entorno a 15.000 muestras de bordado dispuestas en unos 350 cuadros.
Gracias a esta dama, excepcional bordadora de la época, hoy podemos disfrutar de "L'Encyclopédie des ouvrages de Dames" (algo así como la biblia de las bordadoras), publicado en 1886.
Es uno de mis libros de labores más apreciados, con un lugar de honor en la biblioteca de labores de mi casa... otro día os hablo de ella.


Uno de los apartados de la exposición que más me gustó fue el dedicado al "Fil d'Alsace", ese rojo tan típicamente alsaciano que se utilizaba para marcar la ropa de hogar.
Era costumbre antiguamente, cuando las mujeres hacían la colada en los ríos y en los lavaderos públicos y secaban sus prendas, que bordaran en rojo sus pertenencias para reconocerlas con facilidad.
También era costumbre utilizarlo en las escuelas para bordar las letras así como para aprender a leer y a escribir.


Como curiosidad os diré que este hilo era mate hasta el 1850. En aquel momento el hijo de uno de los fundadores trajo desde Inglaterra un nuevo tratamiento químico, el mercerizado, con el que conseguía dar al hilo de algodón el brillo y la suavidad que tanto deseaban las bordadoras.
Este hilo inventado por DMC es el famoso Mouliné Especial, conocido en el mundo entero y elaborado a partir de fibras extra largas, obtenidas a partir del mejor algodón egipcio, compuesto por 6 hebras divisibles para ser usado según la necesidad de la persona que lo borda.



Otro dato curioso: los hilos rojo 666 (rojo Navidad) y el 321 se encuentran entre los hilos más vendidos para bordar.


Se trata, en fin de una exposición interesante y amena apta para todas las edades y gustos.
Como veis, incluso invitaba a echar unos puntillos en una muestra tricotada por todos los visitantes a modo de libro de firmas.


 ¡Espero que os haya gustado la entrada de hoy!


Estad atentos, porque pronto espero seguir contándoos más cosicas de nuestra visita a Wesserling.